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A continuació llegiràs un text publicat a la revista Muy Historia, versió digital:

(Font: http://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/tres-crimenes-historicos-sin-resolver)

Algunos episodios de nuestra historia deben ser revisados. Es el caso de la muerte de Juan de Escobedo, cuyo asesinato en la noche del 31 de marzo de 1578 comprometió al propio monarca Felipe II, envolviéndole en una maraña de intrigas palaciegas y secretos de alcoba.

Juan de Escobedo, secretario personal del entonces gobernador de los Países Bajos y hermanastro del rey, don Juan de Austria, fue asaltado hacia las 21.00 horas del mencionado día en la madrileña calle Mayor, muriendo a causa de numerosos cuchilladas. Pero, ¿por qué? Demostrado queda que Escobedo había sido nombrado secretario personal de don Juan de Austria, con la secreta misión de espiar sus movimientos. Sin embargo, lejos de seguir las indicaciones, Escobedo se convirtió en su principal defensor y, a partir de aquí, los historiadores ya no se ponen de acuerdo.

Juan de Escobedo



Para algunos, la muerte fue ordenada por el secretario personal del rey, Antonio Pérez, al descubrir Escobedo que éste se enriquecía robando a las arcas públicas. Para otros, lo que realmente averiguó es que Pérez era amante de Ana Mendoza, la controvertida princesa de Éboli, a su vez también supuesta amante de Felipe II.

Tanto en uno como en otro caso, lo descubierto comprometía seriamente el futuro político de Pérez. Y aún queda otra posibilidad: que la orden de ejecutarlo partiera del propio Felipe II. De hecho, en la época se habló de la existencia de varias cartas que reflejaban los planes de Escobedo y don Juan para invadir Inglaterra a espaldas del rey, con el deseo de formar un Estado propio.

Sea como fuere, tras su muerte nadie hizo nada por esclarecer el crimen. Fue Antonio Pérez quien cargó con todas las sospechas, teniendo que exiliarse a Francia para eludir una posible pena capital. Y ni siquiera así Felipe II se atrevió a denunciarle en público, ya que el antiguo secretario estaba en posesión de documentos comprometedores para la Corona española... y quizá de algún que otro secreto aún más oscuro.

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